Runrunes de Nelson Bocaranda

Comenzaba así la preparación a los venezolanos de cualquier mala noticia sobre la vida del caudillo más importante del siglo 21 desde que una pesquisa médica en 2010 lo alertó de esa posibilidad- un cáncer que comenzó en la región pélvica y se fue extendiendo a huesos, páncreas y un riñón en el lapso de año y medio desde su primera operación de la enfermedad en junio de 2011-. El paciente ha estado sometido en este lapso a una intervención quirúrgica, una revisión de su abdomen, un infarto que no sabemos si fue pulmonar o del corazón y una constante deficiencia respiratoria que apenas hasta el domingo ha podido superarse, como lo indicó el último y cantinflérico parte informativo, el más optimista y completo de todos, y en uno de cuyos párrafos dice textualmente: “…evoluciona favorablemente de la cirugía a la que fue sometido el pasado 11 de diciembre, aunque aún necesita “medidas específicas” para la solución de la “insuficiencia respiratoria” que se le originó como consecuencia de una infección”.

Chávez ha tenido mucho tiempo bajo sedación pero tiene sus momentos  fuera de los sedantes en los que puede recibir a sus familiares y a Nicolás Maduro, el único de los dirigentes que si ha conversado con él. Sin embargo, los temores mejor fundados están implícitos en las palabras que el presidente cubano Raúl Castro habría intercambiado con la presidenta brasilera Dilma Rousseff: “Sólo un milagro haría que Chávez se recupere para asumir un nuevo mandato”. Ella que siempre ha tenido -al igual que el ex presidente Lula- contacto con los tres médicos que su gobierno puso a disposición del equipo médico cubano estaba al tanto de la evolución diaria del mandatario venezolano hasta que hace 12 días los cubanos no han vuelto a consultar ni con ellos ni con los tres venezolanos ni los dos españoles que hasta ese momento participaban en las video conferencias sostenidas con regularidad desde julio de 2011.

Chávez recibió en diciembre los Santos Óleos administrados por un capellán militar venezolano. Los familiares más cercanos al presidente como son sus dos hijas mayores y su hijo son hasta ahora los únicos que permanecen en Cuba pendientes de la evolución de su padre. Una señal de que las expectativas no son del todo favorables pues de poder recuperarse no estaría capacitado para ejercer su cuarta presidencia tal y como las tres anteriores. Sin embargo, las oraciones estimuladas desde el alto gobierno, hasta en cadenas, piden un milagro…

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